Poemas


Piedra Húmeda 2014

Es la línea de espuma

la branquia del mar.

  

 

¡Ondula melodías!

(Lanza una piedra

al pentagrama). 

 

 

Últimamente

están mudas,

pero florecen.

  

 

Cada minuto

es más transparente

que el anterior.

   

 

Desafortunados

aquellos extraterrestres

que carecen de nubes.

 

 

El mundo se torna 

blanco y negro

cuando dormimos.

 

 

A la mañana siguiente,

sólo había ramas

entre las sábanas.

 

 

El ciego escucha

cuando crece

cada árbol.

 

 

¿Recuerdas, libro,

cuando eras bosque?

 

 

Las hojas secas

son su único rastro

sin rostro.

 

 


Mundo Loco 2015

VISITÉ UN MUNDO MUY LOCO

 

En el desierto crecían
esferas con pelos,
que tenían agua por dentro.

 

A unos gusanos fosforescentes,
les salían alas sin plumas.

 

A veces, en vez de un bebé,
nacían dos al mismo tiempo

y eran iguales.

 

Unas esferas duras,
rellenas de líquido gelatinoso
daban vida a los pájaros.


Poesía científica 2015

 

Cada una de las estaciones

llega al tren

a una velocidad diferente.

 

 

De tu ombligo al mío

tendamos un puente

electromagnético.

 

 

Algunas ecuaciones

bellas, como la nuestra,

no tienen solución.

 

 

Ya no estoy en edad

de conformarme

con tres dimensiones.

 

 

Hoy no celebro el año nuevo,

vivo en Saturno.

 

 

 

¿Cuál es el valor estético

de un hallazgo improbable?

 

 

Sutil el mecanismo reproductivo

de las formas geométricas. 

 

 

Ser y no ser mujer

he ahí

la superposición cuántica.

 

 

 

Todo tiene magnitud y dirección,

excepto el tiempo, que diluye. 

 


Gravitación 2016

El río llora

mas no se detiene

en la frontera.

 

 

Están a salvo

los libros

bajo la lluvia.

 

 

 

Caballo sin rostro,

queda usted libre

del interrogatorio.

 

 

Se desbordan

ingrávidos

los geranios.

 

 

Si no soplas

también soy ola.

 

 

Soñé con un mundo

cuyos átomos eran duraznos.

  

 

Los geómetras conocen

el lenguaje del viento.

 

 

Curiosas las aves,

que teniendo alas

anhelan manos.

 

 

Eclipse de obsidiana

no existe nada

que tú ignores.

 

 

Abre la puerta, respira luz,

nocturno agujero sin semillas. 

Invade la obsidiana, oro blanco. 

 

 

Calcula la luz

sin anunciarlo

la pupila.

 

 

Qué tiempos aquellos

cuando la luz

lo era todo 

en astronomía. 

 

 

Veo un papelito

que se dobla

y se dobla

hasta tener alas

y mudarse al cielo.

 

 

 

Entregué el desierto a la niña,

como una naranja en sus manos.

Ella rasgó la cáscara

para beber, de su interior,

los ojos del rinoceronte.

 

 

 

De las grietas del alma

brota miel dorada.

 

 

 

 

LA GRAVEDAD DEL TIEMPO

(León Olivé, in memoriam)

 

No es agua, sino lágrimas

lo que gotea en la clepsidra.

 Su inevitable caída

ha provocado

demasiados finales.

Solo aguarda,

autoconsolándose,

la evaporación

de la última lágrima.